La terapia de inducción de remisión es un método de tratamiento cuyo objetivo es lograr la remisión reduciendo las células leucémicas por debajo de un cierto umbral. Este tratamiento puede incluir quimioterapia y/o terapias dirigidas. Si no surgen complicaciones adicionales, el proceso de eliminación de las células leucémicas de la médula ósea y su reemplazo por células normales puede durar aproximadamente un mes.
Existen varios protocolos de quimioterapia para la terapia de inducción de remisión. Las tasas de éxito de estos protocolos son generalmente similares. Entre los agentes de quimioterapia comúnmente utilizados se encuentran la doxorrubicina, la vincristina y la asparaginasa. Dependiendo del subtipo de leucemia linfoblástica aguda (LLA), también se pueden añadir al tratamiento fármacos dirigidos como el Rituximab. El equipo de hematología determinará el protocolo más adecuado basándose en las características individuales del paciente y la experiencia del centro.