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En el cáncer de pulmón, la quimioterapia es el proceso de eliminación de células cancerosas mediante medicación. La quimioterapia generalmente consta de dos fármacos diferentes y solo puede ser administrada por enfermeras con formación especializada en esta área. El número de administraciones de quimioterapia se denomina 'ciclo', y estos se repiten generalmente cada 21-28 días. La quimioterapia para el cáncer de pulmón se administra habitualmente en centros de tratamiento ambulatorio totalmente equipados, ya sea como líquido por vía intravenosa o como pastillas por vía oral. En algunos casos, dependiendo del deterioro del estado del paciente o de la naturaleza de los fármacos utilizados, la quimioterapia también puede administrarse de forma ambulatoria. Tras cada ciclo de quimioterapia, los pacientes son monitorizados regularmente en la consulta externa de Oncología Médica. Durante estas revisiones, se examina a los pacientes, se escuchan sus quejas, se indaga sobre los posibles efectos secundarios de los medicamentos y se solicitan análisis de sangre para investigar cualquier daño en otros órganos. Se debe realizar un hemograma completo antes de cada ciclo y los resultados deben mostrarse a las enfermeras autorizadas que administran la quimioterapia. Si un paciente recibirá quimioterapia después de la cirugía y el número de ciclos que recibirá se determinan por las características del tumor en el informe de patología. Sin embargo, la edad y el estado general del paciente también desempeñan un papel importante en estas decisiones. Los pacientes cuyo estado general es tan malo que pasan más de 12 horas al día en cama no se consideran aptos para la quimioterapia, ya que pueden tener baja tolerancia a los efectos secundarios. Para los pacientes programados para quimioterapia, si han sido operados, se prefiere iniciar la quimioterapia dentro de las tres semanas posteriores a la intervención. Los pacientes que reciben su primera quimioterapia deben someterse a un control de sangre y estado general en la consulta externa de Oncología Médica aproximadamente una semana después del tratamiento. Esta revisión implica examinar el estado general de los pacientes, cómo toleran el tratamiento y los resultados de sus análisis de sangre, a la vez que se escuchan las posibles quejas. En los ciclos posteriores, también se revisa el estado sanguíneo y general del paciente antes de cada sesión de tratamiento. Se evalúan los efectos secundarios de la quimioterapia y, si es necesario, se pueden realizar ajustes de dosis del medicamento.