Los suplementos de vitamina D no deben tomarse sin consultar a un profesional de la salud o sin su orientación. Dado que la vitamina D es una vitamina liposoluble y no se excreta a través de la orina, su uso indiscriminado puede provocar niveles sanguíneos excesivamente altos. Si bien los niveles óptimos de vitamina D son beneficiosos para la salud del cuerpo, como cualquier suplemento, la ingesta excesiva puede causar efectos secundarios indeseables y potencialmente graves. Como pauta general, no se recomienda una ingesta diaria de más de 4000 unidades de vitamina D para adultos. Los niveles muy altos de vitamina D pueden provocar la acumulación de calcio en los tejidos blandos y los órganos, causando graves problemas de salud. Por lo tanto, si está considerando la suplementación con vitamina D, es esencial consultar a un experto y medir sus niveles actuales de vitamina D. Los riesgos potenciales asociados con el uso excesivo de vitamina D incluyen: Calcificación de tejidos y articulaciones; Formación de cálculos renales y daño renal; Presión arterial alta. Además, la ingesta excesiva de vitamina D puede provocar toxicidad por vitamina D (hipervitaminosis D). Los síntomas de toxicidad pueden incluir boca seca, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y latidos cardíacos irregulares.