Las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) son lesiones comunes de rodilla, especialmente durante actividades deportivas. Este tipo de lesiones suelen producirse debido a un estrés repentino y severo en la rodilla. Entre las principales causas se incluyen las desaceleraciones y cambios de dirección bruscos, aterrizajes desequilibrados después de saltos, giros repentinos de la rodilla (movimiento de pivote), golpes directos en la rodilla y el uso de equipo inapropiado en deportes como el fútbol o el esquí. Específicamente en competiciones como el fútbol, los tacos utilizados por los jugadores para evitar resbalar en el césped artificial pueden clavarse en el suelo. Los movimientos de torsión repentinos que se realizan en ese momento pueden aumentar la presión sobre la rodilla, provocando desgarros del LCA. Las lesiones del LCA pueden variar en gravedad, desde un estiramiento leve (esguince) hasta una rotura parcial o completa del tejido. En lesiones leves, el ligamento puede permanecer intacto a pesar de estirarse, mientras que en casos más graves, se produce una ruptura parcial o completa del ligamento.