El objetivo principal del tratamiento de la hipertensión pulmonar es detener la progresión de la enfermedad. Para lograr esto, se aplican métodos como terapias farmacológicas, soporte de oxígeno para pacientes adecuados y la regulación de los hábitos alimenticios. En casos avanzados, el trasplante de corazón o pulmón también puede ser una opción para pacientes apropiados. Además, se pueden incluir diversos métodos intervencionistas en el plan de tratamiento.