El tratamiento del prolapso de órganos pélvicos se divide principalmente en dos categorías principales: métodos no quirúrgicos e intervenciones quirúrgicas. Aunque ambos enfoques ofrecen opciones de tratamiento efectivas, el método más adecuado se determina mediante una evaluación detallada entre el médico y el paciente, considerando la condición, las preferencias y el estilo de vida del paciente.