Aunque tanto el cáncer de recto como el de colon comparten muchas similitudes en sus síntomas y causas subyacentes, sus estrategias de tratamiento a menudo difieren significativamente. Esta divergencia en el tratamiento se debe principalmente a la ubicación anatómica del recto dentro del espacio confinado de la cavidad pélvica, lo que presenta desafíos únicos en la separación quirúrgica de los órganos y estructuras vitales circundantes.