En el tratamiento de la tiña inguinal, se recomiendan principalmente medicamentos antifúngicos tópicos como cremas, lociones y aerosoles para aplicación directa en el área infectada. Estos medicamentos contienen fórmulas de amplio espectro que actúan inhibiendo el crecimiento de las células fúngicas o destruyéndolas directamente. El Clotrimazol tópico es un ejemplo de antifúngico ampliamente utilizado y eficaz. Si la infección se extiende sobre un área grande o no responde a los tratamientos tópicos, los medicamentos antifúngicos orales también pueden ser incluidos en el tratamiento por un médico.

Durante el proceso de tratamiento, el uso no informado de antibióticos es un error común y debe evitarse absolutamente sin la recomendación de un médico. Además, los productos como limpiadores en gel, colonia o jabones que se cree que proporcionan curación, pero que no están aprobados por un médico, deben evitarse cuidadosamente en el área de la tiña inguinal. Dichos productos pueden empeorar la condición o dificultar el tratamiento.