El diagnóstico de claustrofobia requiere una evaluación exhaustiva por parte de un profesional de la salud. El proceso diagnóstico implica principalmente una discusión detallada de los síntomas, los desencadenantes y el historial médico del individuo. El médico hará preguntas específicas para evaluar la naturaleza y la gravedad de la ansiedad, y para diferenciar la claustrofobia de otras afecciones que pueden presentar síntomas similares, como el trastorno de ansiedad social, el trastorno de estrés postraumático o el trastorno de pánico.

Ejemplos de preguntas que un médico podría hacer incluyen:
* ¿Busca activamente las salidas o siente la necesidad de saber su ubicación al entrar en un espacio cerrado?
* ¿Prefiere sentarse cerca de las salidas en entornos confinados como cines o teatros?
* ¿Experimenta tensión si las salidas se perciben como no disponibles o bloqueadas en un entorno cerrado?
* ¿Evita conducir en tráfico pesado o usar el metro siempre que sea posible?
* ¿Puede usar ascensores sin una angustia significativa?

Es importante tener en cuenta que no existen pruebas físicas o de laboratorio específicas para la claustrofobia. En su lugar, los profesionales de la salud pueden utilizar herramientas de evaluación estandarizadas, como el Cuestionario de Claustrofobia (CLQ) u otras escalas especializadas, para ayudar en el proceso diagnóstico. Un diagnóstico definitivo de claustrofobia se realiza cuando los síntomas del individuo cumplen con los criterios diagnósticos establecidos y descritos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición (DSM-5).