Tres factores primarios contribuyen a la formación de la embolia pulmonar (también conocida como Triada de Virchow):
1. Daño Endotelial: Cualquier lesión en el revestimiento endotelial que cubre la superficie interna de los vasos sanguíneos.
2. Estasis Venosa: Una ralentización del flujo sanguíneo o un estancamiento de la sangre dentro de los vasos.
3. Hipercoagulabilidad: Una mayor tendencia de la sangre a coagularse.
Como resultado de la combinación de estos tres factores, un coágulo de sangre (trombo) se forma típicamente en las venas profundas de las extremidades inferiores (piernas y pies), y con menos frecuencia en las venas de la región abdominal. Este coágulo formado viaja a través del torrente sanguíneo hasta el ventrículo derecho del corazón y luego es transportado a los pulmones a través de las arterias pulmonares. Al llegar a los pulmones, el coágulo, dependiendo de su tamaño, obstruye uno o más vasos pulmonares, impidiendo así el flujo sanguíneo a la parte afectada del pulmón. El tamaño y el número de vasos obstruidos influyen directamente en la gravedad y la presentación clínica de la embolia pulmonar; cuanto más grandes y numerosos sean los vasos bloqueados, más graves serán las posibles consecuencias.