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Después de un trasplante de médula ósea (células madre), la reconstitución del sistema inmunológico y la producción de nuevas células sanguíneas sanas pueden llevar un tiempo considerable. La recuperación inmunológica post-trasplante está influenciada por varios factores. Estos incluyen la fuente de las células madre, los tratamientos inmunosupresores administrados, las posibles complicaciones y los diferentes plazos de recuperación de los distintos subtipos de células inmunitarias. En consecuencia, la reconstitución inmunitaria completa puede extenderse hasta cinco años. Durante este prolongado período de recuperación, los pacientes sometidos a trasplante de médula ósea tienen un riesgo elevado de infección y deben adherirse a estrictas medidas preventivas. Además, las disminuciones temporales en el recuento de células sanguíneas (citopenia) son comunes. Esto puede conducir a complicaciones como anemia, sangrado excesivo, hematomas y una mayor susceptibilidad a las infecciones. Las transfusiones de sangre pueden ser necesarias para algunos pacientes durante este período.