La cirugía OLIF (Fusión Intercorporal Lumbar Oblicua), como cualquier procedimiento quirúrgico, conlleva riesgos potenciales. Esta técnica implica acceder a la columna vertebral a través de una incisión en la pared abdominal anterior, navegando entre los intestinos y los grandes vasos sanguíneos. Aunque es raro, existe un riesgo de lesión de estas estructuras durante la operación. Si bien la manipulación nerviosa directa suele evitarse durante la OLIF, la presión prolongada de los retractores utilizados para acceder al sitio quirúrgico a veces puede provocar dolor o entumecimiento temporal en el muslo. En el postoperatorio, incluso en ausencia de una lesión intestinal directa, los pacientes pueden experimentar una ralentización temporal de la función intestinal, como íleo o 'intestino perezoso'.