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Tras la implantación de un marcapasos cardíaco, una noche de hospitalización suele ser suficiente. Es común experimentar dolor leve e incomodidad durante las primeras 48 horas posteriores al procedimiento; estos síntomas pueden manejarse eficazmente con analgésicos. Puede observarse un hematoma temporal en el sitio de implantación, particularmente en pacientes que toman anticoagulantes. Una vez colocado el marcapasos, se realizarán controles de seguimiento regulares en los intervalos determinados por su médico. Durante las primeras 4 a 6 semanas después del procedimiento, debe evitarse la presión directa sobre el área operada, estirarse a lugares altos o levantar objetos pesados. El momento de su regreso al trabajo será determinado por su médico, basándose en su proceso de recuperación individual.