En mujeres, los niveles elevados de prolactina pueden provocar síntomas como sequedad vaginal, infertilidad e irregularidades menstruales. En hombres, esta condición puede manifestarse como disminución de la libido, problemas de erección, infertilidad, reducción del vello corporal y, raramente, secreción del pezón. Además, en ambos sexos, se pueden observar condiciones que afectan la calidad de vida, como una pérdida significativa de densidad ósea (osteoporosis), dolores de cabeza y problemas de visión.