Durante los primeros 5-6 días después de una abdominoplastia, los pacientes pueden experimentar dificultades para caminar erguidos debido a la tensión en el área quirúrgica. Inicialmente, se recomienda no forzar una postura erguida. Los pacientes deben dar pasos pequeños, inclinándose ligeramente hacia adelante, preferiblemente con asistencia. En pocos días, recuperarán gradualmente la capacidad de caminar erguidos de forma independiente. Durante las primeras 4-6 semanas, se aconseja el uso de un corsé quirúrgico para proporcionar soporte a las suturas internas y los músculos abdominales, lo que mejora significativamente la comodidad y ayuda al proceso de curación. Durante este período de recuperación, se deben evitar estrictamente los ejercicios extenuantes y cualquier actividad que ejerza tensión sobre la región abdominal.