Una prueba de gases en sangre arterial (GSA) se realiza para proporcionar mediciones precisas de los niveles de oxígeno y dióxido de carbono, así como del equilibrio del pH en el cuerpo. Esta herramienta diagnóstica es crucial para evaluar diversas condiciones médicas. Un médico puede solicitar una prueba de GSA para evaluar la eficiencia de la función pulmonar y renal. Se emplea comúnmente para guiar las estrategias de tratamiento de enfermedades agudas. La prueba está indicada para individuos que presentan síntomas como dificultad para respirar, confusión o náuseas, que podrían indicar un desequilibrio en el oxígeno, el dióxido de carbono o el pH. Además, a menudo se solicita una prueba de GSA cuando se sospechan enfermedades pulmonares, renales o trastornos metabólicos.