El temblor, comúnmente conocido como enfermedad del temblor, puede surgir de una diversa gama de factores. Las causas predominantes abarcan condiciones neurológicas como la predisposición genética, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, el accidente cerebrovascular y la lesión cerebral traumática. Además, condiciones médicas como la insuficiencia renal y el hipertiroidismo, junto con la abstinencia de alcohol, la ansiedad y el pánico, están frecuentemente implicadas.

Otros factores notables que contribuyen al temblor incluyen:
* Medicamentos: Ciertos fármacos utilizados para afecciones como el asma, la quimioterapia, la terapia con corticosteroides y diversos trastornos psiquiátricos o neurológicos.
* Exposición ambiental: Contacto con metales pesados (por ejemplo, mercurio, manganeso, plomo, arsénico), otras neurotoxinas y pesticidas.
* Factores de estilo de vida y dietéticos: Consumo excesivo de cafeína.
* Condiciones médicas subyacentes: Trastornos de la tiroides, insuficiencia hepática o renal y diabetes.
* Estados psicológicos y fisiológicos: El estrés, la ansiedad o la fatiga también pueden inducir o exacerbar los temblores.