La inmunoterapia alérgica (tratamiento con vacuna), debido a sus riesgos potenciales, debe ser planificada y administrada exclusivamente por médicos especialistas en alergología e inmunología. Evaluaciones y aplicaciones incorrectas por parte de no especialistas pueden reducir la eficacia del tratamiento, llevar a la falta de respuesta y incluso causar efectos secundarios graves y potencialmente mortales. Por lo tanto, la supervisión de un médico especialista es esencial para un diagnóstico preciso y un tratamiento seguro.