Las convulsiones pueden manifestarse exclusivamente durante el sueño, únicamente en estado de vigilia, o en ambos estados. Durante una convulsión nocturna, las observaciones comunes incluyen la vocalización del paciente, el endurecimiento de los músculos, movimientos convulsivos o espasmódicos, y la micción involuntaria. Además, puede encontrarse sangre en la almohada, lo que indica una mordedura de la lengua o la mejilla.