En el tratamiento de FIV, el método más fiable para una prueba de embarazo después de la transferencia de embriones es un análisis de sangre, que se realiza normalmente entre 10 y 12 días después, según la recomendación del médico. Las pruebas de orina, al ser sensibles a un nivel hormonal específico, pueden arrojar resultados falsos negativos al principio del embarazo. Por ejemplo, si el umbral de sensibilidad de la prueba es alto, podría mostrar un resultado negativo incluso si existe embarazo, simplemente porque el nivel hormonal está por debajo de ese umbral. Además, la interpretación visual de las pruebas de orina también puede dar lugar a errores. Otro punto importante es que, en un embarazo temprano y saludable, los niveles sanguíneos de la hormona del embarazo (hCG) se duplican aproximadamente cada 48 horas. El seguimiento de este aumento proporciona información valiosa sobre la progresión del embarazo. Cuando el valor de la hCG alcanza aproximadamente los 2000 mUI/mL, el embarazo suele ser visible mediante ecografía.