En el tratamiento del síndrome de salida torácica (SST), los cambios iniciales en el estilo de vida y los métodos conservadores pueden ser efectivos. Por ejemplo, se recomienda la pérdida de peso en los casos de SST asociados con la obesidad; en situaciones desencadenadas por movimientos repetitivos, es importante evitar estas actividades y los movimientos por encima de la cabeza. Los ejercicios destinados a corregir la postura son beneficiosos para los trastornos posturales. Además de estos enfoques, la fisioterapia, los analgésicos y los relajantes musculares también pueden ayudar a manejar los síntomas. Si los síntomas persisten a pesar de los tratamientos conservadores, o si se desarrolla debilidad muscular progresiva o daño nervioso debido a la compresión nerviosa, se puede considerar la intervención quirúrgica. Durante la cirugía, se liberan las bandas que causan la compresión y, por lo general, se extrae la primera costilla. Esta operación se realiza típicamente a través de una incisión desde la axila (abordaje transaxilar) o sobre la clavícula (abordaje supraclavicular).