El hígado puede ser dañado por diversas enfermedades y factores. Aunque el hígado tiene la capacidad de regenerarse, la gravedad y la duración del daño afectan esta habilidad. En enfermedades hepáticas avanzadas como la cirrosis, el daño producido es generalmente irreversible y permanente. Sin embargo, algunas condiciones, como el hígado graso en etapa temprana, pueden mejorar significativamente o incluso resolverse por completo con cambios en el estilo de vida, como ejercicio regular, alimentación saludable, control de peso y abstinencia de alcohol.