Después de un procedimiento de endoscopia, pueden observarse molestias leves como náuseas o dolor de garganta. Este tipo de síntomas suelen resolverse espontáneamente en unas pocas horas. Sin embargo, si se presentan síntomas graves después del procedimiento, como acidez estomacal intensa, dolor abdominal severo, dificultad para respirar o sangrado, es de suma importancia consultar a un profesional de la salud sin demora.