Los miomas intracavitarios (aquellos que se extienden hacia la cavidad uterina) pueden impedir la implantación y el desarrollo del embrión, lo que puede llevar a abortos espontáneos o partos prematuros. Si un embrión se implanta dentro o cerca de un mioma, un suministro de sangre comprometido a esa área puede contribuir a los abortos espontáneos. Más adelante en el embarazo, los miomas pueden degenerar o torsionarse, causando dolor y, ocasionalmente, induciendo un trabajo de parto prematuro. La evaluación diagnóstica inicial para los miomas uterinos típicamente implica una Histerosalpingografía (HSG), una técnica de imagen del útero. Para una evaluación más exhaustiva, la Histeroscopia es un procedimiento mínimamente invasivo que implica la inserción de un instrumento óptico en el útero para una visualización directa.