Los dientes tratados con endodoncia pierden su vitalidad, lo que los hace más susceptibles a fracturas. Por lo tanto, durante el período de tratamiento, es aconsejable evitar el consumo de alimentos muy duros y minimizar el uso excesivo del diente tratado. Se pueden recetar antibióticos para tratar cualquier infección existente, y se pueden recomendar analgésicos para posibles molestias. Inmediatamente después del procedimiento, es crucial abstenerse de comer o beber hasta que desaparezca el efecto del anestésico local. Los pacientes pueden experimentar cierta sensibilidad durante uno o dos días. El cuidado posterior a un tratamiento de endodoncia generalmente sigue las mismas pautas que para un empaste normal. Con el cuidado adecuado, un diente tratado con endodoncia puede conservarse toda la vida. Si se perdió una cantidad significativa de estructura dental durante el procedimiento de endodoncia, se pueden utilizar diversos materiales restauradores para apoyar el diente, restaurar su función y prolongar su longevidad. Para la salud bucal a largo plazo y para proteger el diente tratado, es esencial cepillarse dos veces al día y usar regularmente cepillos interdentales e hilo dental. Para mantener una salud bucal y dental óptima durante toda la vida, se recomiendan revisiones dentales regulares: anualmente hasta los 6 años y dos veces al año a partir de entonces.