La cifoplastia y la vertebroplastia son procedimientos mínimamente invasivos similares utilizados en el tratamiento de fracturas por compresión vertebral. En la vertebroplastia, se inyecta cemento óseo (típicamente polimetilmetacrilato) en la vértebra fracturada utilizando una aguja especial para estabilizar la vértebra y reducir el dolor. Este procedimiento generalmente se realiza en condiciones de quirófano y también se conoce comúnmente como 'cemento espinal' o 'relleno vertebral'. La cifoplastia difiere de la vertebroplastia por una distinción clave: antes de inyectar el cemento óseo, se inserta un catéter de balón especial en la vértebra fracturada y se infla para intentar restaurar parte de la altura vertebral perdida. Después de retirar el balón, se inyecta el mismo cemento óseo, como en la vertebroplastia, para estabilizar la vértebra.