Las infecciones pulmonares suelen manifestarse con síntomas claros. Los signos más comunes incluyen fiebre alta, tos, dolor en el pecho y dificultad para respirar. Si estos síntomas no se abordan a tiempo, la infección puede progresar y conducir a complicaciones graves. Otros posibles síntomas pueden incluir tos productiva (que puede contener mucosidad verdosa, amarilla o, a veces, con sangre), sudoración y escalofríos, dificultad para respirar, dolor en el pecho que empeora al respirar o toser, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos y diarrea.