La Fiebre Mediterránea Familiar (FMF) es una condición crónica; aunque sus síntomas a menudo se vuelven más manejables con la edad, una cura completa no es posible y se requiere tratamiento de por vida. Con enfoques de tratamiento adecuados, la mayoría de los pacientes pueden llevar una vida normal. Un aspecto clave para manejar la enfermedad es establecer una relación sólida y de confianza con los médicos. Los ataques de fiebre, la inflamación y los diversos dolores causados por la FMF pueden, en ocasiones, impactar negativamente la vida familiar y social, la participación en el trabajo o la escuela, y el bienestar emocional. En tales situaciones, hablar con un miembro de la familia, un amigo de confianza o un terapeuta puede ayudar a los pacientes a expresar sus preocupaciones y frustraciones. En última instancia, con un programa de tratamiento adecuado y enfoques de apoyo, las personas pueden continuar su vida diaria sin problemas, participando en la educación, el trabajo, los deportes y las actividades sociales como deseen.