La saturación normal de oxígeno en sangre (SpO2), medida con un oxímetro de pulso, generalmente debe estar entre el 95% y el 100%. Si bien los valores del 92% o superiores son generalmente aceptables, los niveles de SpO2 por debajo del 90% requieren evaluación médica. Las afecciones que causan daño pulmonar, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o la neumonía, pueden provocar niveles bajos de oxígeno.