El manejo eficaz de la enfermedad arterial periférica (EAP) implica, de manera crucial, no solo aprovechar la creciente gama de opciones de tratamiento, sino también priorizar la intervención temprana y la corrección diligente de los factores de riesgo modificables, como la dieta, el ejercicio y el abandono del tabaco. Para los pacientes en etapas menos avanzadas de la enfermedad, la terapia médica, incluida la farmacoterapia, a menudo constituye la piedra angular del manejo. Además, la angiografía desempeña un papel fundamental tanto en el diagnóstico como en la intervención terapéutica para las personas afectadas por la EAP.