Dado que el reconocimiento facial es un identificador crucial para la memoria y la interacción social, las personas con prosopagnosia a menudo luchan por recordar información sobre las personas y participar en entornos sociales típicos. Esta dificultad puede llevar a evitar las interacciones sociales, fomentando potencialmente un trastorno de ansiedad social. Además, puede afectar su capacidad para formar y mantener relaciones personales y podría plantear desafíos significativos en sus vidas profesionales. La depresión es también una comorbilidad común entre los individuos afectados.