La infección por el virus del Ébola puede ser asintomática durante un período, lo que significa que las personas pueden no ser conscientes de que son contagiosas hasta que se manifiestan los síntomas. Los síntomas más comunes suelen aparecer entre 2 y 21 días después de la infección e incluyen: Fiebre; Dolores musculares y articulares; Debilidad; Dolor de cabeza; Escalofríos; Fatiga; Dolor abdominal. Otros síntomas que pueden ocurrir son: Vómitos; Diarrea; Erupción cutánea elevada; Disfunción hepática y renal. En casos críticos, pueden desarrollarse hemorragias internas y externas, lo que podría progresar a un fallo multiorgánico y representar una grave amenaza para la vida.