La infección por oxiuros en niños puede manifestarse con diversos síntomas. Condiciones como el babeo por la boca durante el sueño nocturno, picazón en la zona genital, bruxismo (rechinar de dientes), pérdida de apetito, anemia, gases excesivos, eructos, diarrea, náuseas o vómitos deben sugerir la posibilidad de una infección parasitaria. En algunos casos, los oxiuros pueden ser directamente visibles en los pañales de los bebés. La detección de una infección parasitaria en niños muy pequeños y lactantes debe evaluarse cuidadosamente, ya que puede indicar problemas subyacentes del sistema inmunitario. El cumplimiento de las normas básicas de higiene y el tratamiento de las personas infectadas son cruciales para controlar la infección.