Las prótesis de rodilla, fabricadas con aleaciones metálicas duraderas, son muy resistentes a las fracturas. Sin embargo, en casos de traumatismo severo, pueden producirse fracturas en el hueso que rodea la prótesis, especialmente en los puntos de fijación. El componente más débil en este sistema es típicamente el propio hueso, no el implante. El inserto de polietileno, situado entre los componentes de aleación metálica de la prótesis de rodilla, no se fractura bajo tensión normal, pero puede sufrir desgaste con el tiempo.