La terapia de consolidación es una fase de tratamiento aplicada en la leucemia linfoblástica aguda una vez alcanzada la remisión, es decir, cuando el porcentaje de células leucémicas ha disminuido por debajo del 5%. Su objetivo es mantener la remisión lograda y prevenir la recurrencia de la enfermedad. Este tratamiento también se conoce como terapia de intensificación.