En casos leves a moderados del Síndrome Premenstrual (SPM), los ajustes en el estilo de vida y los hábitos pueden ser muy efectivos para manejar los síntomas. Estos ajustes incluyen limitar el consumo de azúcar, sal, cafeína, alcohol y productos de tabaco; realizar actividad física regular; tomar suplementos de vitaminas y minerales; asegurar al menos 7-8 horas de sueño de calidad manteniendo un horario constante para acostarse y levantarse; reducir el estrés a través del ejercicio regular, pasatiempos y actividades sociales; y mantener una dieta equilibrada para ayudar a reducir la retención de líquidos. Cuando sea necesario, enfoques médicos como el uso de píldoras anticonceptivas, bajo supervisión médica, para equilibrar los cambios hormonales también pueden contribuir a que el período de SPM sea más cómodo.