Los pacientes con hipertensión pulmonar generalmente pueden viajar. Sin embargo, es de suma importancia consultar a su médico antes de hacer cualquier plan de viaje. Durante el viaje, el estricto cumplimiento de los horarios de medicación es esencial, y se debe evitar el consumo de alimentos ricos en sodio. Para viajes largos, se recomienda encarecidamente hacer pausas frecuentes para levantarse y moverse.