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La aplicación de PRP (Plasma Rico en Plaquetas) es un método de tratamiento que solo debe ser realizado por médicos especialistas. El procedimiento comienza con la extracción de sangre del paciente en condiciones estériles, que luego se transfiere a un tubo especial. Este tubo contiene un gel que ayuda a separar los componentes de la sangre. La sangre se coloca entonces en una centrífuga donde, en 5-8 minutos, la porción de plasma rica en plaquetas y factores de crecimiento se separa de otras células sanguíneas. El plasma concentrado así obtenido se aplica en el área de tratamiento objetivo mediante inyección.
El tratamiento con PRP se administra típicamente en un promedio de 3-4 sesiones, espaciadas de 2 a 4 semanas, y puede combinarse con mesoterapia según las necesidades del paciente. Tras la finalización del ciclo inicial, se pueden realizar inyecciones de mantenimiento 1-2 veces al año para asegurar la continuidad del tratamiento.
¿Cómo se aplica el PRP?
El tratamiento con PRP se administra típicamente en un promedio de 3-4 sesiones, espaciadas de 2 a 4 semanas, y puede combinarse con mesoterapia según las necesidades del paciente. Tras la finalización del ciclo inicial, se pueden realizar inyecciones de mantenimiento 1-2 veces al año para asegurar la continuidad del tratamiento.