La saliva es un fluido corporal esencial producido en la boca, que desempeña un papel crucial en la salud bucal y los procesos digestivos. Contiene componentes vitales como agua, sodio, cloruro, calcio, potasio, bicarbonato, inmunoglobulina A, albúmina, ptialina (amilasa) y mucina. Sus funciones incluyen mantener la humedad bucal, lubricar los alimentos para facilitar la deglución, disolver las moléculas de los alimentos para facilitar la percepción del gusto, ayudar al habla al permitir el libre movimiento de la lengua y los labios, y limpiar continuamente los dientes y la cavidad bucal.
La saliva es secretada por las glándulas salivales. Estas glándulas se clasifican ampliamente en tipos menores y mayores. Las glándulas salivales menores, que suman entre 400 y 600, están distribuidas a lo largo de la mucosa de la cavidad oral, nariz, senos paranasales, faringe, laringe, tráquea y bronquios. Las glándulas salivales mayores constan de seis glándulas principales, conectadas a la cavidad oral a través de pequeños conductos, ubicadas a cada lado de la cara: dos glándulas parótidas (una delante de cada oreja), dos glándulas submandibulares (una debajo de cada mandíbula) y dos glándulas sublinguales (una debajo de cada lado de la lengua).