La rubéola, también conocida como sarampión alemán, es una infección viral típicamente causada por el virus de la rubéola, que generalmente presenta síntomas leves. Se caracteriza principalmente por fiebre baja, dolor de garganta y una erupción cutánea roja que típicamente comienza en la cara y se extiende al resto del cuerpo. La enfermedad es contagiosa y se transmite a través de gotitas en el aire al toser y estornudar, afectando predominantemente a niños o adultos jóvenes.
Los síntomas comunes incluyen sarpullido, fiebre leve, dolor de cabeza, tos y dolor de garganta. En los niños, el sarpullido suele ser el primer síntoma perceptible. De particular preocupación, especialmente durante el embarazo, es el riesgo de que la infección provoque el Síndrome de Rubéola Congénita (SRC) en el feto, lo que puede causar defectos de nacimiento graves. Por lo tanto, se aconseja a las mujeres embarazadas o a aquellas que planean un embarazo que tengan precaución y verifiquen su estado inmunológico.
Haber contraído la enfermedad generalmente confiere inmunidad de por vida. La vacunación contra la rubéola también proporciona protección al estimular al cuerpo a producir anticuerpos. Aunque sus síntomas guardan similitudes con el sarampión, la rubéola es una enfermedad distinta causada por un virus diferente.
Si bien generalmente es una afección leve que se resuelve por sí sola en 7 a 10 días, los síntomas graves o las complicaciones pueden requerir evaluación médica y tratamiento de apoyo.