La interrupción de un embarazo mediante aborto o una pérdida temprana del embarazo no afecta negativamente las posibilidades de volver a quedar embarazada, siempre que no se hayan desarrollado complicaciones (como restos de tejido, infección o adherencias intrauterinas) durante o después del procedimiento. Sin embargo, especialmente en casos de pérdidas tempranas del embarazo, puede ser necesaria una evaluación genética de la pareja antes de un nuevo intento de FIV. Cuando se solicita una prueba genética para la pareja, debe tenerse en cuenta que los resultados pueden tardar entre 2 y 3 semanas en obtenerse.