La obesidad es una condición significativa que, además de sus diversas amenazas para la salud fisiológica, también afecta negativamente el bienestar mental de un individuo. Estudios científicos indican que la obesidad aumenta el riesgo de desarrollar depresión y otros trastornos psiquiátricos. Además, existe una correlación directa entre la obesidad y la baja autoestima. Los esfuerzos de los individuos para afrontar sentimientos de insuficiencia pueden a veces conducir a enfoques rígidos hacia los comportamientos alimentarios. En este contexto, el proceso de 'hacer dieta y perder peso' puede ayudar a una persona a recuperar una sensación de control y a redefinirse, al menos a través de su apariencia física.