Hoy en día, con los avances de la medicina moderna, la angiografía coronaria se ha convertido en un procedimiento diagnóstico relativamente fácil y rutinario. Su propósito principal es inyectar un agente de contraste especial (tinte) en las arterias coronarias que irrigan el corazón, con el fin de visualizar su estructura interna. El acceso a estas arterias se realiza típicamente a través de una arteria.