El tratamiento de la tortícolis varía según su tipo y gravedad.

Para la tortícolis congénita, generalmente se recomiendan fisioterapia y ejercicios de estiramiento. Estos ejercicios ayudan a estirar y corregir los músculos del cuello.

En la tortícolis adquirida, el tratamiento se centra en abordar la causa subyacente (por ejemplo, antibióticos para infecciones) y aliviar los síntomas.

En casos raros, también puede ser necesaria una intervención quirúrgica para alargar o liberar los músculos.

Los métodos de tratamiento que se pueden aplicar para aliviar los síntomas de la tortícolis adquirida incluyen:
* Antibióticos
* Analgésicos
* Inyecciones de toxina botulínica para relajar los músculos rígidos del cuello
* Terapia de calor
* Masaje
* Almohada para tortícolis
* Collarín cervical
* Fisioterapia
* Recomendaciones de posición para dormir

Los programas de fisioterapia suelen incluir ejercicios específicos que se pueden realizar en casa, a menudo bajo supervisión médica (por ejemplo, movimientos durante los cambios de pañal). Además, la forma en que se sostiene al bebé y los arreglos ambientales para fomentar que gire la cabeza y estire el músculo esternocleidomastoideo (ECM) también deben realizarse bajo supervisión médica. Una aplicación incorrecta puede empeorar la curvatura del cuello y los síntomas.