La espasticidad es una condición que puede manifestarse de forma congénita o más tarde en la vida en niños, y también se observa en adultos. Su diagnóstico se basa en una evaluación neurológica integral. Este proceso implica una evaluación holística del historial del paciente, un examen físico detallado y los hallazgos de los métodos de imagen del sistema nervioso cuando sea necesario. Durante el examen físico realizado por un médico especialista, se evalúan cuidadosamente parámetros importantes como la capacidad del paciente para sentarse, levantarse, caminar, su postura, los reflejos tendinosos profundos y el tono muscular (tensión).