La dermatitis de contacto se diagnostica mediante un examen físico realizado por un médico y una evaluación cuidadosa de los síntomas. Para identificar la sustancia desencadenante, especialmente si se sospecha dermatitis de contacto alérgica, se realiza con frecuencia una prueba de parche (también conocida como prueba de alergia). Durante esta prueba, se colocan parches adhesivos que contienen alérgenos potenciales en la piel. Después de unos días, se retiran los parches y se examina la piel en busca de una reacción alérgica para determinar qué sustancias causan sensibilidad. En casos raros, se puede realizar una biopsia cutánea para confirmar la causa de la erupción o para descartar otras afecciones cutáneas. Una biopsia implica el examen de una muestra de tejido cutáneo bajo un microscopio. Además, se puede tomar un cultivo cutáneo si se sospecha una infección cutánea.