El cólera es una enfermedad grave que con frecuencia puede llevar a complicaciones que ponen en peligro la vida. El tratamiento principal para el cólera implica la rápida reposición de líquidos y electrolitos perdidos, administrados por vía oral o intravenosa. Las soluciones de rehidratación oral son generalmente suficientes para la deshidratación leve a moderada. Sin embargo, en casos de deshidratación severa, especialmente cuando los pacientes no pueden tolerar líquidos orales debido a vómitos o náuseas persistentes, la administración intravenosa de líquidos se vuelve esencial.

Más allá de la reposición de líquidos, la terapia antimicrobiana específica dirigida a las bacterias del cólera es crucial, especialmente en casos graves. El tratamiento antibiótico, eficaz contra *Vibrio cholerae*, se recomienda específicamente para mujeres embarazadas, pacientes con desnutrición severa, aquellos con infección por VIH y otras personas con afecciones de salud subyacentes. Los antibióticos ayudan a reducir la duración de la diarrea y el volumen de las heces, acelerando así la recuperación. La decisión de iniciar la terapia antibiótica la toma un profesional de la salud basándose en la evaluación clínica.