Una radiografía de tórax se realiza estándarmente en posición de pie, siempre que el estado general del paciente lo permita, con los rayos X entrando por la espalda del paciente y saliendo por el frente (posición posteroanterior - PA). Si el paciente no puede permanecer de pie, se puede preferir una posición anteroposterior (AP), realizada en posición supina (acostado), con los rayos X entrando por el frente y saliendo por la espalda.
Según las necesidades diagnósticas específicas, también se pueden realizar proyecciones adicionales, como radiografías laterales para obtener vistas de perfil de los pulmones, o radiografías en posición lordótica para evaluar las áreas subclaviculares o los ápices pulmonares.