Aunque no existe una cura definitiva para el lupus, actualmente se emplean muchos tratamientos eficaces para controlar los síntomas, prevenir complicaciones y reducir el riesgo de desarrollos potencialmente mortales. Los objetivos principales del tratamiento del lupus son detener la progresión de la enfermedad, prevenir el daño orgánico permanente y los problemas de salud críticos, y aliviar los síntomas. Los planes de tratamiento, incluidos los medicamentos, son altamente individualizados, variando según la actividad de la enfermedad, las manifestaciones clínicas específicas y el estado general del paciente.