Cuando la presión arterial disminuye temporalmente, los vasos sanguíneos se contraen y los niveles de hormonas similares a la adrenalina aumentan en el cuerpo. Esta situación provoca una aceleración del ritmo cardíaco. Este aumento del pulso, que también se siente como palpitaciones, es una respuesta natural del cuerpo para compensar la presión arterial baja. Por lo tanto, es común experimentar palpitaciones durante un episodio de hipotensión. Sin embargo, si tanto la presión arterial como el pulso son bajos, esto podría indicar un problema de salud grave, como un ataque cardíaco.